IGLESIAS – FORTALEZA

IGLESIAS-FORTALEZA EN LA MARIANA ALTA ALICANTINA

Surgieron a principios del medievo en todo el ámbito mediterráneo por la necesidad de reyes, grandes señores feudales y ordenes militares de defender sus posesiones frente a las ambiciones ajenas, también para protegerse de los ataques y las razzias de los piratas berberiscos musulmanes o de otros estados (no siempre la piratería era sarracena). Después, durante la Baja Edad Media, se mantuvo y se fue consolidando esta tipología de fortaleza, caracterizada por edificaciones de grandes proporciones y recia apariencia.

Estas iglesias se dotan de gruesos muros, almenas y merlones, matacanes, caminos de ronda alrededor, en sus terrazas, que a menudo enlazan con los de las murallas de las villas a las cuales se encuentran adosadas. Constituyen un punto importante, fundamental, en la configuración de las ciudades y pueblos incrustadas en las murallas cuyas torres circulares se hacen más grandes y de menor altura, fuertemente ataludadas y terraplenadas, capaces de alojar piezas de artillerías en sus terrazas y resistir el impacto de los proyectiles sobre ellas

La torres-campanario que incluyen constituían excelentes atalayas para coordinar la vigilancia con las torres guaita costeras en un sistema de alertas que se extendía a lo largo de cada tramo de la costa.

Podemos destacar algunas de ellas en la Marina Alicantina que, durante el siglo XIII, al ser conquistada por los cristianos, se constituyó en un espacio de frontera. A pesar de la pervivencia de población islámica en el interior, la ocupación de significativas y estratégicas plazas cercanas al litoral o junto a vías de penetración y comunicación, regidas por un poder feudal, permitía mantener el control territorial.

Aprovechando estructuras defensivas preexistentes andalusíes muy elementales, los nuevos colonos cristianos levantaron torres e iglesias fortaleza, donde se realizaban funciones no solo religiosas sino también civiles, en Calpe, Benissa, Teulada, Jávea y Murla. Fracasando en la pretensión de hacerlo en Ifach, junto al peñón.

Estas construcciones adquirieron una importancia estratégica capital a finales del XV y principios del XVI cuando el litoral valenciano se constituyó en avanzado bastión defensivo en el Mediterráneo occidental. Dénia fue asaltada en 1518, Murla en 1529, Benissa en 1531 y 1535.

Nuestra Señora de la Asunción, Villajoyosa de la segunda mitad XVI, finalizada en 1558, levantada sobre una iglesia preexistente del 1300, momento en que se funda la villa por Bernat de Sarriá, almirante del rey Jaime II de Aragón. Se construye esta iglesia renacentista y las nuevas murallas que se alzan sobre las anteriores, de los primeros años del reinado de Felipe II, formando un compacto conjunto en el que destaca el ábside, que contiene un presbiterio poligonal dotado de saeteras y sobresale de la muralla, constituyéndose en la mayor torre de ella. Hubo castillo en la villa, queda un lienzo de muralla que da al río, coronado por casas colgantes y aún se pueden apreciar restos de la muralla alamborada, con talud alto y encintado con una moldura, y almenas y cubos circulares con cañoneras.  Todo ello se describe con precisión en el relato de la 20ª etapa.

Se asocia con un conjunto de construcciones similares de la zona: el Convento de la Purísima Concepción, de Benissa, la iglesia de la Asunción, de Pego, y la de Santa Catalina, en Teulada, todas ellas de finales del XVI, principios del XVII. También destaca la Iglesia de san Bartolomé en Jávea, cuya torre-campanario fue levantada con propósito militar más que eclesiástico, entre 1513 y 1548. Permitía contacto visual con la de la playa del Arenal, con la de cabo Prim, la de san Jorge, en el puerto, y la existente en el cabo de San Antonio, actualmente desaparecida. La iglesia anexa a San Bartolomé se completó en estilo gótico isabelino.