LA ISLA DEL FRAILE (ÁGUILAS)

La isla del Fraile se sitúa en el extremo oriental de la bahía de El Hornillo, a unos 80 m de la línea de costa, separada de la misma por un tómbolo sumergido. Posee una superficie de unas 6 ha, un perímetro de 1284 m y unos 400 m de longitud máxima. De accidentado relieve, la isla presenta una vertiente a mar abierto acantilada, casi vertical, de piedra caliza, rematada por una cresta rocosa que alcanza los 93 m. y un frente hacia la bahía que desciende en ladera y se aterraza en su tramo inferior, acaba en pequeños cortados o rompientes a excepción del extremo arenoso que se prolonga hacia la Punta del Cigarro. Enfrentada a un cerro litoral, el Monte del Cambrón (nombre que alude a ese vegetal, cambrón o cambronero, un arbusto muy ramificado y espinoso habitual de las zonas costeras afectadas por la salinidad) que remata en  una elevación en la que se encontró una necrópolis (un conjunto de 24 sepulturas de inhumación de los siglos IV-V d.C. en el que predomina el enterramiento de infantes) vinculada con restos que aparecen en la isla. En este flanco, resguardado de los temporales de Levante, es donde se documentan estructuras tanto de época romana como de los siglos XIX-XX.

…plano del teniente coronel Juan de Escofet, 1773

      Se dan numerosos salientes rocosos, característicos de esta parte de la costa, son de Oeste a Este y de Sur a Norte: el Monte del Castillo de San Juan de Terreros, el paisaje protegido de las Cuatro Calas, en Calarreona, la punta del castillo de San Juan en Águilas, a un lado de la Bahía de Poniente, y la isla de la Aguilica, en la de Levante, la propia Isla del Fraile y más adelante, en Calabardina, el imponente promontorio de Cabo Cope.

      La isla del Fraile se sitúa en la parte oriental de la Bahía del Hornillo, al norte de Águilas, a unos dos kilómetros de la ciudad. La pequeña bahía está protegida en su extremo occidental por la Punta del Nido del Cuervo y en su extremo oriental por la Punta del Cigarro. El nombre de la isla parece aludir a su forma, recuerda a la capucha de un fraile, también pudiera ser por la presencia de focas monje –también llamadas focas fraile–, vistas en sus alrededores hasta los años 70 del s. XX. Algunos dicen que derivara de la palabra farallón, roca alta y tajada que sobresale del mar, que igualmente poseen otros islotes o arrecifes a lo largo del litoral.

     La isla estuvo unida por una franja de tierra, un tómbolo de unos 80 m., a la costa, como decimos a la Punta del Cigarro, actualmente sumergida. Litológicamente está compuesta por relieves calizos, en alguna zona con abundancia de dolomías con calcio y magnesio. Cuenta también con algunos materiales detríticos como areniscas, cuarcitas, arcillas y conglomerados.

… desde el Cerro del Cambrón, playa Amarilla y la Punta del Cigarro

         Desde el Cerro del Cambrón, playa Amarilla en la Punta del Cigarro, con la cantera.

    La referencia escrita más antigua habla de la presencia de estructuras en la isla, se remonta a la segunda mitad del s. XVIII, momento a partir del cual se levanta la nueva población de Águilas, 1766, que en época medieval había ejercido un discreto papel como puesto de control costero y puerto de facto de la ciudad de Lorca. La fundación de la villa moderna tiene lugar durante el reinado de Carlos III por iniciativa del conde de Aranda, Capitán General del reino de Valencia. En 1773 el Teniente Coronel de Ingenieros Juan de Escofet fue enviado para estudiar las posibilidades de desarrollo de Águilas y su entorno, en su informe alude a los restos visibles en la isla que denotan un poblamiento antiguo:

Este aislado peñón que llaman del Frayle, haze la punta de Levante en la entrada de este Puerto. Su figura es triangular cuyo lado mayor de ochocientas varas, hacia la parte de mediodía es un escarpado de mucha elevación totalmente ynaccesible, y por la de tierra que mira a el Norte es también de difícil acceso, aunque presenta una estrecha falda con ruinas de edificios que manifiestan haver sido avistados. Y a la altura de seis u ocho varas del mar se reconocen los vestigios de una obra fortificada cuya extensión tenía quinientas varas de lonxitud actualmente se descubre por toda ella un muro de buena mampostería de cal y canto con varios ángulos entrantes y salientes, que a excepción de las Juntas que ha descarnado el agua batiéndole con las olas, conserva su solidez a pesar de los dilatados tiempos que indican la antigüedad de su buena construcción. Esta ventajosa situación la eligieron los antiguos que la fortificaron para resguardo de dicho Puerto del Hornillo, hazia donde aún se reconoce la disposición de uno de sus flancos que le defendían. Y también para la ensenada subsequente de Calavardina hacia donde presenta su frente. Por esta razón, y porque los tiros del actual Castillo no pueden defender este Puerto, conviene asegurar la expresada situación, pues el fondo disposición y abrigo que cubre es apreciabilísimo para el refugio de toda especie de embarcaciones que de él se amparan. Oy tiene su interior el curadero de esparto que sirve para las fábricas establecidas en Águilas, y algunas Barracas de Pescadores, pero sin casa ni resguardo alguno.

    Hasta mediados del s. XIX no se vuelven a tener noticias sobre la isla, mencionada únicamente en el Diccionario de Madoz (1845). A finales de esa centuria el desarrollo de la actividad minera en la zona propicia su ocupación. Con la Desamortización de 1855 el Estado español se constituye en titular de la finca y a través de los gobernadores provinciales otorga licencias para su explotación.

embarcadero de mineral de El Hornillo

      En época reciente, a escasa distancia se construye entre 1901 y 1903 el embarcadero de El Hornillo, una imponente estructura de la arquitectura del hierro británica en España, diseñada y levantada por el ingeniero Gustave Gillman, destinada a cargar mediante un sistema de raíles en los barcos el mineral procedente del Este almeriense. En su lado oriental la bahía queda cerrada por la isla del Fraile, que la protege de los vientos, reforzando su valor como fondeadero. Frente a la misma se extiende la playa Amarilla, que forma parte del saliente rocoso de la Punta del Cigarro. En su extremo, junto al mar, se aprecian los restos de una cantera de arenisca, parece ser que romana.

     Sus fondos, que descienden más allá de los 30 m de profundidad, se encuentran entre los más ricos del litoral, cobijando conjuntos de organismos animales y vegetales muy variados. Este tramo costero, al igual que el del cercano Parque Regional de Cabo Cope-Calnegre, está considerado de alto valor ecológico por sus praderas de posidonias. La abundancia de pesca ha favorecido el desarrollo de esta actividad desde siempre. En 1989 se instaló una piscifactoría –actual CULMAREX– junto al embarcadero de El Hornillo, para, a partir de 2003, trasladarse al Este de la isla, frente al tramo denominado Barranco de la Mar, donde se encuentra actualmente.

     En época más reciente el expolio de buceadores desaprensivos ha mermado la riqueza de su patrimonio arqueológico subacuático. A esto cabe sumar el provocado por actuaciones urbanísticas, como la llevada a cabo en los años 70 del pasado siglo (Plan Parcial Niágara) que dañó una parte de la necrópolis vinculada a la isla. Se pretendió después, lo recuerdo perfectamente porque se promocionó ampliamente, levantar una gran urbanización que ocupaba parte de la ladera NO de la isla, así como una porción del litoral. Pero no fue hasta el boom inmobiliario vivido a principios del s. XXI, 2012, que se produjo la construcción frente a ella el resort Isla del Fraile, ello permitió documentar la necrópolis del Cerro del Cambrón en una excavación de urgencia.

restos de edificaciones recientes

     Con el fin de evitar la degradación de este paisaje privilegiado y de proteger su alto valor arqueológico, histórico, etnográfico, industrial y ambiental, la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia declaraba en abril de 2013 la isla del Fraile, la Punta del Cigarro y su entorno subacuático como Bien de Interés Cultural, con categoría de sitio histórico (Decreto nº37/2013), sumándose a igual consideración del embarcadero, de 2009. Se trata de una resolución pionera en la Región de Murcia, es el primer yacimiento que recibe la máxima consideración con protección de su entorno subacuático en un perímetro de unos 100 m alrededor de la isla.

     A inicios de los 80 se excavó, en el cercano Nido del Cuervo, un pecio de época republicana romana ante el constante expolio al que estaba siendo sometido. Fechado entre los siglos II-I a.C., la carga de la nave estaba compuesta por ánforas y lingotes de plomo con el sello POSTUMI. En 1992 se prospectó todo el litoral de Águilas por parte del Museo Nacional de Arqueología Subacuática de Cartagena (ARQVA), los resultados del entorno de la isla fueron poco fructíferos debido a los efectos de la pesca de arrastre y el expolio de material durante décadas por parte de buzos aficionados, así como al hecho de que no se pudo trabajar en la bahía de El Hornillo dada la existencia de una piscifactoría. Parte del material recogido en superficie con anterioridad revela  una amplia cronología, desde restos púnicos y romanos (republicano, imperial y tardío) hasta la época contemporánea, pasando por el mundo medieval y moderno, reflejo del mantenimiento de la bahía como fondeadero a lo largo del tiempo.

     La primera referencia existente sobre las estructuras visibles, el potente muro que se desarrolla a lo largo de la parte baja septentrional del islote, aparece en el informe de Escofet. La longitud y la solidez de la obra dieron pie a interpretarse como una fortificación. Construida en mampostería y deteriorada en algunos puntos por la erosión marina, del cuerpo principal de la estructura sobresalen varios muros perpendiculares hacia el exterior. Puede tratarse de una plataforma desarrollada para regular un urbanismo aterrazado. La existencia de piletas, dispersas en distintos puntos de la isla, favorece su vinculación con una factoría de salazones. En su zona media se encuentran varias cisternas en opus signinum, una de las cuales fue excavada, encontrándose depósitos de ánforas. Su ubicación a una cota de entre 35-40 m y su disposición irregular puede deberse a una adaptación a la accidentada orografía del terreno o a la captación y el almacenamiento de agua.

     Se ha apuntado la existencia de un posible poblado estable, aunque la extensión y la densidad del asentamiento resultan difíciles de calcular, relacionado con la elaboración de productos derivados del mar y las salazones, indisociable de la necrópolis situada enfrente.

     Respecto a la cronología estimada, se constata una importante frecuentación de la zona desde época republicana, momento a partir del cual se desarrolla el asentamiento urbano ubicado bajo la actual Águilas y también una fase altoimperial.

     A pesar de la potencia del horizonte de antigüedad tardía, finales del s. IV y el s. V d.C., en la isla del Fraile se documentan restos pertenecientes a fases históricas posteriores. Fragmentos cerámicos, algunos pintados con manganeso, fechados entre XII-XIII, de procedencia islámica. Además del uso de la bahía de El Hornillo como fondeadero cabe tener presente que en época moderna se instalaron almadrabas en cabo Cope, lo que aumentaría la circulación en la zona. En la misma rada se detecta, al menos desde la segunda mitad del s. XVIII, un cocedero de esparto y cabañas de pescadores.

     Es a partir de finales del s. XIX cuando la isla sufre su intervención de mayor calado desde tiempos romanos. La explotación de la cantera de caliza, posteriormente también una de tierra láguena (una arcilla magnesiana, de color violáceo o gris azulado, con propiedades impermeabilizantes que la hacen apta para cubrir las techumbres planas de las casas, los terraos) y la construcción de un horno de cal, alteraron los niveles antiguos. Varios de los edificios que aún se conservan (una modesta vivienda y un aljibe) se levantaron siendo propietario A. Borthwick, cuyo hijo Hugh desarrolló la concesión minera. A este período se atribuyen algunas de las estructuras visibles hoy día. Este personaje, que convivió en la isla con un par de sirvientes y varios perros, a los que consagró un cementerio, no demostró el más mínimo interés por los restos romanos. Tras su partida, en un momento indeterminado que parece anterior al fin de la I Guerra Mundial, no se conoce ninguna otra ocupación, y la isla volvió a propiedad del Estado.

…materiales arqueológicos extraídos en campañas recientes

     Resumiendo, a modo de conclusión, hemos de destacar la producción de salazones, aunque esta actividad aún no ha sido demostrada de manera fehaciente, y la explotación de otros recursos, como la minería y el esparto, de gran importancia en la zona. No se puede establecer con seguridad el tipo de hábitat que existió, si era o no estable, su origen, pero si su relación con la cercana Águilas (que conoció un importante auge en época tardía romana por la comercialización de garum y salsamenta). La abundante presencia de vajilla y ánforas de importación muestra que la isla estaba inserta en la dinámica económica de época tardorrepublicana, con conexión con el comercio naval feno-púnico, al encontrarse Águilas en una vía de comunicación entre la almeriense Villaricos y el Puerto de Mazarrón, dos centros importantísimos de presencia fenicia en el Sureste hispano.

     La existencia de un pecio romano-republicano, con un cargamento de lingotes de plomo y ánforas en la Bahía del Hornillo, demuestra la actividad comercial portuaria de mercancías entre el interior minero y la navegación mediterránea. La presencia de mosaico y de diversidad material como lucernas, vasos cerámicos, vidrio y monedas aclaran la viveza del enclave época Bajoimperial, relacionada con la construcción de hornos artesanales de ánforas para transportar el alimento elaborado en las piletas de salazones de la isla.

     La necrópolis, frente a la isla, es altamente significativa y puede acercarnos a la realidad de diversas familias dedicadas al trabajo en la isla. Destaca la presencia de cerámica romana tardía y posterior que indica diferentes grados de ocupación desde secuencias tardorromanas, visigodas y bizantinas hasta los siglos VI y VII d.C. momento en el que comenzaría un tiempo de transición, como sucede en toda la costa, hacia una nueva realidad medieval islámica, con la creación de las coras andalusíes tras el Pacto de Tudmir a inicios del siglo VIII –al que se alude en otro artículo, en el jalón 15º- y la creación de Al-Ándalus.

     El abandono de la isla se produciría a lo largo de la Baja Edad Media, los primeros documentos modernos que la mencionan, en el XVI, no aluden a ningún tipo de habitabilidad ni utilización reciente. Recientemente se convierte en un elemento singular del paisaje de la nueva población de Águilas en el siglo XVIII. Con la transformación industrial del siglo XIX y XX en la Bahía del Hornillo, la isla vuelve a recuperar el trasiego de los barcos y la actividad mercantil.

Artículo elaborado a partir de información obtenida de trabajos de Alejandro Quevedo, de la  Universidad de Murcia,  Juan de Dios Hernández, del Museo Arqueológico de Águilas, y Pedro Pérez Mulero.