PUERTO DESTRUCTIVO DE GUARDAMAR

En los años noventa, entre 1990 y 1994, se perpetró la construcción de un puerto deportivo en la misma desembocadura del río Segura, en su margen derecha -lo vemos en la foto desde el mar a la izquierda- en el municipio de Guardamar. Mucho tuvo que ver en ello la Confederación Hidrográfica del Segura. Se alteró la evolución natural de un arenal de dunas formado por los propios sedimentos que había ido acarreando el río a lo largo de los siglos, y que con arduos esfuerzos había sido controlado finalmente por el trabajo del hombre –se cuenta en la narración del diario de la etapa-. No se sabe qué tipo de criterios se tuvieron en cuenta al edificarlo y añadirle esos espigones o diques, pues lo desaconsejaba cualquier norma básica de ingeniería y cualquier consideración sobre el impacto ecológico y paisajístico que acarrearía en los humedales del entorno.

El caso es que el muro sur -el de la izquierda- de 525 m. de longitud se planteó al revés que todos los existentes en los puertos del levante mediterráneo. Se le dio una orientación E-NE en el flanco sur de la desembocadura, en contra de las corrientes dominantes en los temporales (gota fría). Se interrumpía con ello el desagüe natural de las arenas arrastradas por el río, con el consiguiente taponamiento de su bocana, demasiado estrecha y en curva, además. El efecto erosivo sobre las playas próximas era tremendo, fotos aéreas de 1987 han permitido comprobar que la playa de Babilonia y la de Viveros ha retrocedido desde entonces unos 35 m. Un retroceso costero que no se puede imputar al cambio climático.

El episodio más destructivo se produjo con la DANA de 2019, cuando el oleaje arrasó las viviendas de una primera línea de costa demasiado roída. También hubo de romperse el dique central del puerto para liberar la salida de aguas que habían anegado la comarca a consecuencia del exceso de cauce del río provocado por las ingentes lluvias; debiendo dragarse el puerto después para rehabilitarlo. Los vecinos agrupados en la Plataforma Somos Mediterráneo lo vienen denunciando desde hace tiempo. Ahora, por fin, en abril de este año, el CEMEX (Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas dependiente del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana) en un informe oficial les ha dado la razón. Reconoce que la curvatura y extensión del espigón sur no es correcta, que destruyo la zona dunar preexistente que servía de depósito de sedimentos y alimentaba la playa.

Debe eliminarse el espigón sur en prácticamente su totalidad para facilitar la libre salida de arenas y limos y su depósito en la línea costera, lo que propiciará la regeneración de las playas y la correcta dinámica de las corrientes marinas.

Destrozos en febrero de 2018

Estado en que se encontraban las casas de pescadores en primera línea en la playa Babilonia en 2018, a mi paso por allí.

Tras el temporal de abril de 2021